El derrumbe

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Mi abuelo Pascual fue un trabajador inmigrante durante varias décadas, y entre los muchos oficios que desempeñó, fue el de obrero durante la construcción de las vías ferroviarias  en Chicago, EUA. Ahí trabó amistad con otro empleado afroamericano llamado Martin (bueno, en realidad, no se llamaba así, y nadie ya en mi familia recuerda ese detalle, pero como me pareció indigno no referirme a él de algún modo decente, determiné concederle un nombre hipotético). Ambos eran muy unidos y siempre se llevaron muy bien, teniéndose mutuo afecto. Un día, ambos se hallaban comiendo y descansando en una pequeña caseta en su lugar de trabajo cuando el capataz mandó llamar a Martin, y éste salió para atender dicho asunto. A los pocos minutos, y por un desconocido motivo, mi abuelo abandonó dicho lugar…justo a tiempo para evitar que esa improvisada edificación le cayera encima y lo aplastara. El estruendo ocasionado por tal colapso fue lo suficientemente fuerte como para que Martin lo alcanzara a escuchar desde donde se encontraba; y al ver lo que había ocurrido, comenzó a llorar desesperado, suponiendo que su amigo yacía muerto o muy malherido entre aquellos escombros.

-¡Pascua, Pascua!- repetía sin cesar mientras removía, con sus propias manos, montones de piedra, en un intento de rescatar a mi abuelo.

No obstante, al poco rato, mi ancestro, enterado de lo acontecido, se dirigió a dicho punto y ahí encontró al pobre Martin todavía concentrado en su peculiar tarea; e intrigado por ello, se le acercó por la espalda y le dijo:

-¿Y por qué estás haciendo eso?

-¡Pascua, Pascua!- gritó eufórico y aliviado Martin, al descubrir a su amigo sano y salvo- ¡Creí que te habías muerto!

-¡No!- corroboró mi pariente- Me salí antes de que se cayera.

De ese modo, el abuelo Pascual salvó la vida, y ese hecho se convirtió en una anécdota cómica y especial para toda la familia. Y hoy se las cuento no sólo por su singularidad, sino para mostrar qué tanto puede ser capaz cualquier persona por su amigo.

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Feliz Año Nuevo 2019

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Otro año se nos fue, y sin duda que fue más llevadero, a pesar de los sinsabores, al poder contar con ustedes todo este tiempo. Se los agradezco de todo corazón, y les deseo lo mejor este día y en todo el año. Espero seguir contando con su formidable presencia este 2019, en el que, si Dios, mi blog llegará a su aniversario de madera (al quinto, para que me entienda). De nuevo, gracias y la mejor de las suertes.

Feliz Navidad 2018

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Creo que, en estos moemtnos, mi cerebro no me funciona lo suficiente para ofrecerles en esta entrada un gran discurso sobre la importancia de la Navidad (o “choro mareador”, como decimos en México). Pero como una imagen suele decir más que mil palabras, y hay momentos en que no se necesita decir mucho, sólo me queda lo más básico: LES DESEO LO MEJOR EN ESTE DÍA, Y QUE SEAN FELICES CON LOS QUE AMAN. Listo, mensaje enviado a todos.

Cinco escenas de las versiones extendidas de LOTR que debieron quedar en el corte final

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Si bien nadie niega que la trilogía de El Señor de los Anillos fue un gran éxito y una formidable adaptación, hubo muchas escenas que los fans esperaban ver en pantalla y que, por motivos de tiempo y espacio, quedaron relegadas a las versiones extendidas que sólo se pueden conseguir en DVD y BluRay. Varias de ellas, en efecto, son de notable trascendencia dentro de la trama, y luego de por fin verlas, muchos hubieran deseado que Peter Jackson las hubiera incluido dentro de la versión cinematográfica que todos pudimos apreciar en el cine. Aquí siete de las más relevantes (a mi parecer)

5.- La Comunidad parte de Lothlorien

Bueno, en realidad esta escena SÍ aparece en La Comunidad del Anillo que todos vimos, pero tuvo que ser recortada al mínimo. En los pasajes editados se puede  atestiguar la divertida glotonería de Pippin, los regalos y consejos que  Galadriel les confirió a los miembros de la Comunidad y, sobre todo, el cambio en la actitud de Gimli hacia la Dama de Lórien, quien deja de tenerle una férrea desconfianza para profesarle una absoluta adoración. Detalles que a muchos les hubiera encantado mirar en el cine.

4.-Aragorn usa el Palantir

Finalizada la Batalla de los Campos de Pelenor, y ya en la ciudad de Minas Tirith, Aragorn se dispone a confrontar a Sauron a través del Palantir, un artilugio que sirve para comunicar a dos seres desde puntos remotos. De ese modo, ambos rivales se enfrascan en un intenso duelo, en cuyo punto álgido el Señor Oscuro le muestra al heredero de Isuldur imágenes de su amada Arwen en un estado similar a la agonía, con el propósito de desmoralizarlo. Ese momento hubiera sido el perfecto adelanto para la siguiente batalla que se llevaría a cabo ante la Puerta Negra de Mordor.

3.-Faramir y Eowyn en las Casas de Curación

Estos personajes conforman una de las parejas más trascendentes en el relato que J.R.R. Tolkien escribió; y su historia de amor se narra en buena parte de un capítulo de la novela. Empero, en la película quedan muy desplazados por Aragorn y Arwen; y sólo aparecen una única y breve ocasión juntos (durante la coronación de Aragorn, para ser precisos). Es por tal motivo que esta escena resulta más que interesante, al presenciar cómo una entristecida Eowyn conoce, mientras se recupera de sus heridas en batalla, a un también herido Faramir;  y como surge entre ellos un poderoso vínculo que los ayudará a sobreponerse de sus pesares físicos y psicológicos. Romance puro.

2.- Boromir, Faramir y Denethor en Osgiliath

Mediante un flashback, podemos acceder a un recuerdo del capitán Faramir, el cuál evoca una exitosa campaña militar de su fallecido hermano mayor, Boromir. En dicha escena podemos apreciar no sólo la entrañable relación que había entre ambos, sino el distinto trato que Denethor, su padre, endilgaba a cada uno de sus vástagos: una estima exacerbada para su primogénito y un autoritario desdén para el menor de sus hijos. Observar la compleja dinámica entre los miembros de esa familia es una de las mayores joyas ocultas que se pueden encontrar si se dispone de la versión extendida de Las dos torres, aunque hubiera sido mucho mejor si se hubiera incluido en el corte final.

1.- La muerte de Saruman

Miles de fans en el mundo (incluyéndome) nos molestamos ante la escueta resolución con que Jackson dio por concluida la historia de Saruman (“que ya había perdido su poder y que, por ende, ya no era peligroso”, según Gandalf). Y es que, luego de haber cometido tantas fechorías, semejante villano merecía un final a la altura de su maldad. Y, en efecto, en la versión extendida de El retorno del rey, vemos como el otrora gran Mago Blanco recibe su merecido a manos de Grima Lengua de Serpiente; quien harto de los maltratos de su amo, decide apuñalarlo por la espalda ante la azorada vista de los ahí presentes (y del espectador). Una escena por demás intensa,impactante, dramática y  sumamente relevante para  no dejar cabos sueltos dentro de la trama, y por lo tanto, se queda con el primer puesto.

Adiós, señor Peña Nieto

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Siempre es duro despedirse…bueno, casi siempre. Parece que fue ayer cuando, precedido por una baja popularidad y fuertes rumores de irregularidades en su campaña, llegó al poder aquél 1 de diciembre de 2012. Me acuerdo como los de Televisa informaron sobre su toma de protesta por todo lo alto, como si se tratara del más trascendente evento histórico del México moderno; y como sujetos de la talla de Ciro Gómez Leyva, Ricardo Alemán y Adela Micha auguraron que, con usted, ahora sí el país iba a progresar y todo marcharía bien. Empero, la mayoría de la gente opinaba distinto…no era para menos: el retorno del PRI al gobierno federal, ese partido que por  décadas mandó y sobajó a la patria, no podía anunciar nada más que el regreso de las antiguas y terribles prácticas del régimen. Pero, ¡un momento! ¡Ya no estábamos tratando con el viejo PRI, sino con su versión más moderna e incluyente! Eso sólo significaba que, en ese partido, ya no habría la corrupción, los saqueos políticos ni la represión de otrora… ¡y nadie mejor para demostrarlo que usted, el flamante nuevo candidato de ese partido! Nos presentaron a un hombre dedicado, honrado, emprendedor, capaz, marido y padre ejemplar y, encima de todo, físicamente atractivo; esto último, dicho sea de paso, le valdría el respaldo de una parte del sector femenino nacional, que votaron por su persona sólo porque “alguien tan guapo merecía ocupar la presidencia” (?). Además, la alta jerarquía de Televisa se encargó muy bien de hacerle favorable publicidad, aún cuando no era del todo correcto, y así se convirtió en una figura pública familiar en la vida cotidiana de millones de mexicanos; los cuáles, convencidos por los medios y la propaganda de que el candidato priista “no podía ser tan malo o tan nocivo” (o al menos no como el maquiavélico dictador en potencia Andrés Manuel López Obrador, como tanto se pregonó en la campaña), acabaron por votar por su persona y llevarlo a Los Pinos junto con su flamante esposa-actriz y toda la progenie de ambos.

El señor Peña Nieto representaba, como ya mencioné, al nuevo PRI, el partido renovado para sacar adelante a todo México y sus estados, en donde ya no tenía cabida todo lo malo que los caracterizaba. Tristemente, no fue más que una fachada, y como ejemplo de ello, hay que citar a los ex gobernadores Javier y César Duarte, Borge, Granier Melo y otros tantos; quienes curiosamente, el presidente Peña llegó a presumir como de la nueva y flamante generación de dicho partido. Para colmo, la administración peñista tampoco se destacó por traer estabilidad a un país ya convulso por las guerras contra el crimen organizado…de hecho, los números rojos empeoraron; llegando a un punto álgido durante el año 2014, cuando estudiantes de la normal de Ayotzinapa desaparecieron en circunstancias misteriosas. Ah, la célebre “verdad histórica”, en la que se intentó dar por resuelto ese caso mediante la (burda) explicación de que los jóvenes habían sido asesinados y desaparecidos por el hampa… ¿quién no la recuerda, y quién no la recordará? Tampoco se nos olvidará cómo, a los escasos dos meses de lo ocurrido, se le ocurrió decir que ya deberíamos “superar” ese asunto con tantos cabos sueltos. Sin duda que ahí, estimado señor, hizo gala de su falta de consideración con los padres de unos muchachos que, a la fecha, siguen sin desaparecer y cuyo mandato pudo encontrar pero prefirió no hacerlo.

En múltiples ocasiones, usted dio mucho de qué hablar, y no fue precisamente por su buen desempeño, sino por la ignorancia que no se empeñó en ocultar. Desde un inicio nos percatamos de que no era el más culto, ya que el no poder mencionar ni siquiera tres libros en una conferencia de prensa celebrada en una feria literaria y en plena precampaña, no habla bien de su nivel de sapiencia. Pero esa no sería la última vez en que nos haría reír o llorar con sus desatinos, y son tantos que intentar enlistarlos en este texto llevaría semanas; por lo que prefiero no ahondar demasiado en ello. A pesar de todo, ningún medio televisivo hacía referencia a sus tropiezos; antes al contrario, sólo se exaltaban sus grandes “logros” y siempre se alardeaba de lo mucho que la gente lo apoyaba y aclamaba en los actos públicos en los que participaba. Todo lo malo que ocurría, decían en los noticieros de Joaquín López Dóriga y Javier Alatorre, no era por su culpa, sino por causa de otros. Usted lo hacía todo bien, y nadie debía reprocharle nada; como no debía de reclamársele el hecho de que su mujercita se hubiera comprado una fastuosa casa con fondos no aclarados, o que no actuara con prontitud en el ya citado caso de Ayotzinapa, o que permitiera abusos del ejército en Tlatlaya, o que comenzara la construcción de un aeropuerto de “primer mundo” en un terreno más que inapropiado y en el que los casos de corrupción fueron el común denominador. Los medios le permitieron seguir creyendo en que vivía y gobernaba un país armonioso y sin problemática alguna…concepto que estaba muy lejano de la realidad.

Y, bueno, ya su sexenio se acabó. Le faltan nomás unos cuantos días para que pase de mandatario a ex mandatario. Lo que vaya a hacer luego de entregar el cargo, no lo sabemos (aunque sí nos lo imaginamos); pero de que lo recordaremos, no lo dude ni por un segundo. Nos acordaremos de lo bueno (si es que lo hubo), lo malo (más que nada por eso) y por todas aquellas promesas de campaña que nunca pudo cumplir, entre ellas la de hacer de éste un mejor país. Algo me dice que, quizás en un par de años, volverá a estar en el centro de los reflectores, presentándose a declarar ante del PGR por algún mal manejo de su administración o, en una de esas, siendo arrestado y sometido a juicio. O tal vez nada de eso ocurrirá y se dedicará a vivir plácidamente el resto de su existencia. No lo sé, pero por lo pronto, me limitaré a decirle adiós, señor Peña Nieto…y ojalá nunca volvamos a tener a un sujeto como usted en el gobierno.