Una reflexión de Navidad

Navidad-Consumismokinopoisk.ru

La Navidad se acerca. Pero hay veces en que dicha festividad termina por hartarme. Y es que el sentido de tal festejo (el “hipotético” nacimiento de Cristo) ya se ha distorsionado bastante. Bueno, en realidad eso ha de pasar con todas las celebraciones, sean civiles o religiosas, y por más que traten de evitarse, lo único que se podrá lograr será retrasar unos cuantos años más la temida deformación. Pero a mi parecer, la Navidad es uno de los eventos anuales más desfigurados de la actualidad, lo que me deja tanto enojada como avergonzada. La Navidad ahora, más que una época para meditar acerca de lo que se ha realizado en el año (tanto positiva como negativamente) y pasarla pacífica y amorosamente con los seres queridos, ahora parece ser un burdo pretexto para embrutecerse a base de alcohol y comida por demás abundante en calorías, aparte de contribuir al enriquecimiento de los grandes corporativos comerciales a base de gastar harto dinero en regalos (aparentemente, entre más caro sea tu obsequio, ¡es mejor!) Ya para cuando estamos en los primeros días de enero, estamos tan quebrados monetariamente y tan pasado de peso y de crudas que, en vez de sentirnos llenos de vitalidad, nos sentimos como si un camión nos hubiera pasado por encima.

No es mi intención buscar culpables (y es verdad), pero uno de los principales responsables de esta nueva concepción de la Navidad son los habitantes de los Estados Unidos. Los gringos fueron (no hay que negarlo) los crearon de los conceptos modernos del Santa Claus (o Papá Noel, como también es llamado en ciertas regiones hispanas) y del despilfarro de recursos ad nauseam que ahora impera en estas fechas. Lo peor de todo, es que para ellos la figura central de la Navidad, no es otro que el mentado Santa, en vez de Jesucristo, cuando cualquiera que tenga cerebro sabe que la principal fiesta de diciembre conmemora la llegada al mundo del Redentor (bueno, en realidad el Jesús histórico nació entre los meses de julio y octubre, pero la Iglesia Católica primitiva instauró el 25 de diciembre como la celebración del nacimiento de Cristo para convertir a varios paganos al cristianismo, ya que para esos días se celebraban las Saturnalias romanas). Sin embargo, para los compatriotas del Obama, Santa “es la encarnación de la Navidad, es el motivo de tal festejo y hay que venerarlo”. Y, ¿qué pasa si no crees en él? Simple y sencillamente eres un idiota amargado que no tiene espíritu navideño y un grinch cualquiera (por cierto, léanse el cuento, es muy bueno y crítico hacia la cultura materialista gringa).

No digo, por último, que no hay que festejar la Navidad por estar tremendamente distorsionada, pero sí que no hay que olvidar sus verdaderos orígenes, y en vez de ponernos como locos a gastar todos nuestros fondos y comer y beber alcohol hasta más no poder, hay que llevar a cabo actos un poco más desinteresados y gentiles por el prójimo, pues, después de todo, y sin importar nuestras creencias religiosas (incluyendo ateos acérrimos y agnósticos), uno puede mejorar un poco su carácter en estas fechas y hacer a un lado las diferencias, en pos de algo bueno para un individuo y un grupo de estos.

¡FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2015 !

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