Trasero mata cerebro

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Hallábase Gabriel García Márquez en un evento organizado durante una Convención Literaria, y al cuál habían asistido varios jóvenes de entre 15 y 20 años, con el objetivo de conocer más del realismo mágico presente en la obra del Nobel colombiano. El buen Gabo se sintió halagado al ver tanta juventud reunida, pues eso demostraba que su excelente trabajo seguía vigente entre dicho sector de la población. Así las cosas, estaba a punto de iniciar su conferencia sobre sus influencias y el papel actual de la literatura cuando, de improviso, hizo su aparición Shakira, la sensual cantante colombiana, en el escenario. Todos aplauden al verla llegar (aclamándola incluso más que cuando García Márquez realizó su entrada triunfal) y, campantemente, se sienta a un lado de su compatriota, aún sin que se sepa si fue invitada al simposio o no. Gabo se siente un poco incómodo ante esta interrupción de su discurso, más al no tener ánimos para reñir, acepta la presencia de la estrella pop a su lado y prosigue con sus palabras:

-El realismo mágico me llegó desde la época en que…

Su perorata es suspendida, nuevamente, por Shakira, quien se levanta de su asiento para empezar a bailar y cantar la canción más emblemática y “profunda” de sus últimos años: “Hips don’t  lie” moviendo provocativamente las caderas y enloqueciendo a los presentes. Gabo se molesta, pues siente que su compatriota no debería de estar llevando a cabo tales actos para robarle la atención de un show que ha sido dedicado para él. Empero, es un hombre tranquilo, y aguarda a que Shakira terminé su “función dancística” para él proseguir con lo suyo.

-Como les decía, empecé a forjar mi estilo literario debido a…

De nuevo, Shakira perturba el correcto curso del programa al ponerse a cantar y a bailar sensualmente al ritmo de “Loca” y “Loba”, volviendo eufóricos a los asistentes; más no así al invitado principal, quien ya comienza a irritarse y ofenderse por las constantes irrupciones de la cantante, la cuál no debería estar ahí robándole toda la atención, puesto que él es por quién realizaron la conferencia. Afortunadamente, esta vez la colombiana de candentes movimientos termina rápido y, García Márquez se apresta a proseguir con su arenga, rogando al cielo que su “acompañante distinguida” no lo vuelva a interrumpir.

-Lo realmente importante para mí no es el género en que se nos trata de encasillar como escritores, sino…

Shakira, otra vez, hace sus intempestivos shows a mitad del alegato del Gabo, y esta vez interpreta con mucha mayor carga erótica “I can’t  remember to forget you”, prendiendo al máximo al público, quién de inmediato la vitorea fervorosamente. Sin embargo, el buen García Márquez, harto ya de tanto desplante, se enoja en verdad con la cantante y le hace un enérgico reclamo:

-Discúlpame, Shakira, ¡pero este no es tu espacio! ¡Haz lo que quieras en tus conciertos o presentaciones, pero no en mi conferencia! Así que, por favor, te pido que me dejes terminar mi discurso.

-¡Y a uste’ a quién le importa, condenado ruco malhumorado!- se oye una voz vulgar al fondo del auditorio- ¡Uste’ deje en paz a la Shakira y deje que siga cantando, que es lo que en realidad queremos!

Una tremenda ovación apoya a aquél sujeto desgarbado, y ahora todos claman porque el Gabo abandoné la sala para que su compatriota pueda darles un espectáculo donde ella pueda cantar canciones digeribles y pseudoeróticas mientras mueve sus esculturales glúteos y otros encantos. El Gabo, entristecido y decepcionado, se percata de que ha aprendido una desagradable lección: la juventud actual no le importa cultivar el intelecto, si le dan a escoger entre ello y la opción de poseer un físico envidiable y un gran magnetismo sexual. Por eso mismo, los ídolos de ahora son personajes como Justin Bieber, Wisin y Yandel, Pitbull y Shakira, en vez de escritores e intelectuales de renombre como Goethe, Jane Austen, Stephen King, Anne Rice o Gabriel García Márquez. Los jóvenes, en este caso, prefirieron ver cómo la idolatrada colombiana movía las nalgas dentro de sus bailes a que su compatriota les impartiera una cátedra muy relevante sobre la literatura. Y así, por eso, Gabo ahora sabe que, en este mundo y lamentablemente, el trasero mata al cerebro.

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2 comentarios en “Trasero mata cerebro

  1. Sorprendente. Sucedió en realidad? Incluso si fuera solo una parábola es algo muy triste y posible. No sé como habría reaccionado en el lugar de los hechos.
    No tengo nada en contra de Shaquira ni del erotismo bailable pero cada cosa en su lugar. El Gabo ha hecho historia y ha sentado escuela. El trasero de la antes mencionada es solo un trasero más…

    1. No, fue un hecho “ficticio”, un escenario hipotético nada más. Solo que, de haber ocurrido, el desenlace hubiera sido el mismo o mucho peor, conociendo a las personas como las conozco.

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