Todas las entradas por romgonru

Condolencias para Barcelona

mono-negro-luto20110825-1

Lamento que el motivo de esta entrada sea una noticia tan triste y amarga como la del acto terrorista ocurrido en la ciudad de Barcelona. De nuevo, el odio y la maldad humanos se cobran vidas inocentes en aras de perseguir fines torcidos. Sé que soy una insignificante persona a miles de kilómetros de la tragedia, pero mi corazón siente y resiente lo acontecido, y no puedo quedarme callada ante un suceso tan cruel. Es por ello que, aunque sé que no puedo hacer mucho al respecto, quería mandar un mensaje de condolencias a la capital de Cataluña, y mis oraciones y mejores deseos a todos los afectados por esta abominación. No es gran cosa, pero significa mucho porque viene del fondo de mi corazón.

Acróstico 22

article-2070026-0F0DC67B00000578-919_233x496

Jamás la gente hubiera imaginado que

Alguna mujer fuera así de osada.

No parecía acatar las normas establecidas

En aquella época conservadora y rígida.

 

Además de ser mujer, era una soñadora,

Un espíritu que creía que el verdadero amor

Siempre vencería a los convencionalismos;

Tras muchas penurias, habría felicidad.

Era una dama innovadora y apasionada:

Nadie negará ahora que fue única.

Irena Sendler: Un ángel en el infierno

irena-sendler2

Oficialmente, Irena Sendler tuvo tres hijos, aunque en realidad, la cifra de sus vástagos asciende a dos mil quinientos. La explicación a tal proeza no se debe a una insólita capacidad reproductiva de dicho personaje, sino al extraordinario proyecto de aquella mujer de rescatar y ayudar a todos esos pequeños encontrarles un hogar seguro, aún arriesgando la suya propia, en el marco de la ocupación nazi en Polonia; mostrando con ello no sólo una gran valentía y amor al prójimo, sino evitando que muchas más personas murieran víctimas de una sangrienta guerra con tintes raciales.

La inspiradora historia de Irena comienza en el año 1940, cuando laboraba como enfermera voluntaria en el gueto de Varsovia, lugar creado por los invasores alemanes para recluir, en condiciones cada vez más inhumanas, a todos los habitantes judíos de la ciudad. Ella, preocupada por el futuro de los niños de dicho sitio, comenzó a aceptar las desesperadas propuestas de sus madres de sustraerlos a escondidas del gueto para evitar que fallecieran por hambre o enfermedad. Conforme fue apartando a los infantes de tal horror, Irena se percató de que sus esfuerzos no le parecían del todo suficientes, por lo que comprometió a continuar con mayor intensidad su peligrosa labor, ocultando dentro de los medios más insospechados a un creciente grupo de pequeños de las más diversas edades; falsificando documentos para darles una nueva identidad y proporcionándoles nuevas familias adoptivas que los refugiaran del terrible destino que les hubiera aguardado. No obstante, con el objetivo de que, al terminar el conflicto, los niños pudieran reclamar sus verdaderos orígenes, la sagaz dama redactó una lista secreta en la que había escrito los nombres, edades, lugares de nacimiento y nombres de sus progenitores originales. Dicho documento fue enterrado en el jardín de su casa, para evitar que cayera en manos equivocadas, y no lo entregaría sino hasta tiempo después, a una persona de su confianza que simpatizaba con su misión.

Sin embargo, sus actividades clandestinas no demoraron en provocar sospechas en las autoridades nazis, quienes la encarcelaron, torturaron y condenaron a muerte a pesar de no contar con pruebas para ello. A pesar de todo, Irena salvó su vida mediante la intervención de una asociación de resistencia judía, la cuál sobornó a sus ejecutores para que la dejaran libre y la reportaran como ejecutada ante los jerarcas alemanes. Luego de tan dramática experiencia, ella misma se vio obligada a cambiar su identidad y a huir del país, no sin antes hacer entrega de su trascendental listado. Cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, se investigó el paradero de aquellos niños y de sus padres, descubriendo que la abrumadora mayoría de aquellos progenitores habían fallecido tiempo después de separarse de sus descendientes, al ser trasladados a diferentes campos de concentración.

Durante los siguientes cincuenta años, Irena vivió en el absoluto anonimato en Estados Unidos, hasta que un grupo de estudiantes locales, que llevaban a cabo una investigación escolar, comenzaron a reconocerla gracias a una serie de antiguas fotografías que circulaban en la red. Al verse “descubierta”, y ya libre de cualquier amenaza en su contra, finalmente la enfermera del aquél gueto admitió públicamente quién era en realidad; y así se convirtió no sólo en una figura pública, sino en una de las más grandes heroínas y salvadoras en la historia de la humanidad. Al respecto, ella siempre comentó que no creía merecer tanta fama y admiración, pues consideró haber realizado “muy poco” por en aquellos aciagos años. Finalmente, habría de morir en 2008, luego de que sus “insignificantes esfuerzos” bastaran para demostrar que incluso en los peores momentos, el ser humano puede mostrar auténtica misericordia y amor por los demás.