Todas las entradas por romgonru

Acróstico 26

cinescape-603x336-185127

Ninguna otra tierra hay como esa; que

Alberga a todo tipo de criaturas y está

Repleta de todo tipo de poderes mágicos.

Nacida a partir del canto de Aslan, el león,

Infinidad de aventuras ocurrirán en ella,

A lo largo de su extenso territorio.

 

Anuncios

Ada Lovelace: Pionera de la computación

pf4opheg1pqoypkqnhxy

En la actualidad, nos resulta muy sencillo acceder a una computadora y utilizarla para diversos propósitos, ignorando que para que pudieramos disfrutar de dichos dispositivos, se invirtieron años de dedicación y esfuerzos de varios brillantes personajes. Una de ellos fue Ada Augusta Byron (la cuál, al casarse con el conde de Lovelace, adquiriría tal apellido), quien pasaría a la historia no sólo como la hija de otro célebre personaje (ni más ni menos que el poeta lord Byron), sino como una de las impulsoras de la computación moderna.

Desde temprana edad, la madre de Ada la instruyó en matemáticas y ciencias, por lo que siempre destacó como unja mujer inteligente y brillante en una época en la que las mujeres no tenían muchas oportunidades en la vida, ni siquiera si procedían de noble cuna. Frecuentaba el círculo científico victoriano y fue así que conoció a Charles Baggage, quien por entonces planeaba construir una máquina aritmética que llevara a cabo operaciones aritméticas de múltiple complejidad. Ada no sólo alentó a Baggage a materializar su proyecto, sino que colaboró con este elaborando una serie de instrucciones para operarlo. Lamentablemente, al artilugio tan novedoso nunca llegó a construirse.

No menos triste fue el hecho de que la condesa Lovelace murió a la prematura edad de 35 años, a causa de cáncer cérvico-uterino, dejando a tres hijos pequeños huérfanos y un futuro en las ciencias truncado. No obstante, a pesar de su corta vida, el legado de esta asombrosa mujer bastó para que toda la humanidad le esté eternamente en deuda, y hay que recordarla cada vez que prendamos nuestras modernas computadoras, que descienden de un aparato en el que ella trabajó.

 

Cuarto aniversario del blog

cuarto-aniversario

Vaya, en verdad que el tiempo pasa rápido. Todavía me parece que fue ayer cuando abrí este sitio para publicar mis historias, y me parece aún reciente el día en que publiqué mi primera entrada. Bueno, mucho de este relativo éxito no ha sido mío nada más, sino de todos ustedes que se han detenidos unos momentos para leer estos fragmentos de mi mente y corazón que les comparto periódicamente. De nuevo, les doy las gracias por dejarme entrar en sus vidas, y espero estar muchos años más publicando para deleitarlos. Gracias, y tengan un muy lindo día.

Día Internacional de la Mujer 2018

dia-de-la-mujer_047

Felicito y conmemoro a todas aquellas mujeres que luchan, aman, viven y sueñan alrededor del mundo. Algunas están en mejores condiciones de vida que otras, pero no por ello dejan de valer menos. Siempre habremos de estar presentes por medio de nuestras obras y nuestro legado marcará a muchos más. Felicidades y mis mejores deseos.

Los aguacates de don Miguel

ccd6e2a7f3a03eecbfd071b660dc1714

Cuando mi madre era niña, solía juntarse con Amalia, la hija de la comadre de mi abuela. En esa época, la no muy próspera situación económica de las familias obligaba a la gente a comer poco y no muy variado, siendo los tacos aderezados únicamente con salsa de lo más consumido. Un día, la comadre y su vástaga llegaron de visita, y mientras las mujeres conversaban, Amalia se asomó por uno de los muros y contempló, en todo su esplendor, los tentadores frutos de la mata de don Miguel, el vecino. Como tal instante representaba una preciosa oportunidad de degustar algo que no pudiera disfrutar todos los días, la niña extendió el brazo para cortar algunos de los aguacates más cercanos; cuando Chela, la comadre, la miró y le llamó la atención:

-¡Amalia! ¿Qué estás haciendo?

-Nada, mamá, sólo quería cortar unos aguacates de don Miguel- respondió Amalia con su muy singular y jocoso tono de voz.

-¡Deja ahí, que no son para ti!- la reprendieron.

-Pero, mamá, es que no has visto lo bonitos que están los aguacates de don Miguel ¡Bien bonitos! ¡Hasta le brillan!

Ante semejantes palabras, Chela y la abuela (que también se encontraba ahí en aquél momento) rompieron en sonoras, incontenibles y aparentemente inexplicables carcajadas; las cuales aumentaban con cada referencia a los mentados aguacates, muy a pesar del desconcierto de la muchacha y mi madre, que también atestiguaba la escena.

-¡Ay, ustedes risa y risa y no me dejan agarrarle los aguacates a don Miguel- se quejaba con amargura Amalia al escuchar las estridentes risas- ¡Y yo aquí nomás teniéndome que comer mi taco con sal!

Mi progenitora, en esos momentos, no comprendió el por qué aquellas señoras ya maduras reaccionaron de tal manera. En un principio, supuso que el origen de todo residía en la aguda y muy chistosa voz que poseía la jovencita, la que se volvió más graciosa durante el transcurso de dicha anécdota. Pero conforme mi madre fue creciendo, entendió que la manera de hablar de esa niña no tuvo en lo absoluto que ver…sino que el total responsable fue el doble sentido que sólo poseen los adultos.