Día Internacional de la Mujer 2018

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Felicito y conmemoro a todas aquellas mujeres que luchan, aman, viven y sueñan alrededor del mundo. Algunas están en mejores condiciones de vida que otras, pero no por ello dejan de valer menos. Siempre habremos de estar presentes por medio de nuestras obras y nuestro legado marcará a muchos más. Felicidades y mis mejores deseos.

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Los aguacates de don Miguel

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Cuando mi madre era niña, solía juntarse con Amalia, la hija de la comadre de mi abuela. En esa época, la no muy próspera situación económica de las familias obligaba a la gente a comer poco y no muy variado, siendo los tacos aderezados únicamente con salsa de lo más consumido. Un día, la comadre y su vástaga llegaron de visita, y mientras las mujeres conversaban, Amalia se asomó por uno de los muros y contempló, en todo su esplendor, los tentadores frutos de la mata de don Miguel, el vecino. Como tal instante representaba una preciosa oportunidad de degustar algo que no pudiera disfrutar todos los días, la niña extendió el brazo para cortar algunos de los aguacates más cercanos; cuando Chela, la comadre, la miró y le llamó la atención:

-¡Amalia! ¿Qué estás haciendo?

-Nada, mamá, sólo quería cortar unos aguacates de don Miguel- respondió Amalia con su muy singular y jocoso tono de voz.

-¡Deja ahí, que no son para ti!- la reprendieron.

-Pero, mamá, es que no has visto lo bonitos que están los aguacates de don Miguel ¡Bien bonitos! ¡Hasta le brillan!

Ante semejantes palabras, Chela y la abuela (que también se encontraba ahí en aquél momento) rompieron en sonoras, incontenibles y aparentemente inexplicables carcajadas; las cuales aumentaban con cada referencia a los mentados aguacates, muy a pesar del desconcierto de la muchacha y mi madre, que también atestiguaba la escena.

-¡Ay, ustedes risa y risa y no me dejan agarrarle los aguacates a don Miguel- se quejaba con amargura Amalia al escuchar las estridentes risas- ¡Y yo aquí nomás teniéndome que comer mi taco con sal!

Mi progenitora, en esos momentos, no comprendió el por qué aquellas señoras ya maduras reaccionaron de tal manera. En un principio, supuso que el origen de todo residía en la aguda y muy chistosa voz que poseía la jovencita, la que se volvió más graciosa durante el transcurso de dicha anécdota. Pero conforme mi madre fue creciendo, entendió que la manera de hablar de esa niña no tuvo en lo absoluto que ver…sino que el total responsable fue el doble sentido que sólo poseen los adultos.

Dolor por Dolores

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Ahora sí que en verdad fue un Blue Monday. Y es que no podía ser de otro modo con tu muerte. Nadie se lo esperaba. Eras todavía joven y te veías llena de vida y con muchas ideas y proyectos en el camino. Pero a la muerte suele no importarle nada de eso, y deja truncadas no nada más vidas, sino también grandes creaciones. Ni siquiera sabemos todavía por qué tu vida se extinguió; en los sitios de Internet se menciona escuetamente que presentabas “problemas de salud”. Quizás  la causa no la descubramos pasados un mes o para el próximo año. Lo que importa (y duele) es que ya no estás entre los vivos, y aunque desearíamos que se tratara de otro de las muchas bromas pesadas disfrazadas de noticias que circulan por la red, no hay ninguna duda: falleciste.

Prefiero recordar, en estos momentos, tu vida y obra. Gracias por darme tan buena música, con la que disfruté enormemente. Me acuerdo la primera vez que te escuché con los Cranberries: era el año 2003, y estaba de paseo en Morelia, a bordo de una unidad del transporte público. El chofer del vehículo traía la radio prendida y sintonizaba una estación local cuando empezó a sonar una canción que me llamó mucho la atención por su ritmo y la potente voz de su intérprete ¿La melodía en cuestión? Ni más ni menos que Zombie. Recuerdo incluso que otro pasajero, un joven de unos veintitantos, la cantaba en voz baja, indicando con ello que también le gustaba. Atesoraré esa y otras memorias en mi cerebro con gran cariño y nostalgia…al igual que lo haré contigo, aunque debo admitir que tu deceso me afecta. Pienso, a manera de consuelo, que has de estar ya en el cielo, roqueando con otras grandes del género, y que millones de personas en el mundo no dejarán morir tu legado y tu leyenda. Hasta luego, Dolores.