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Acróstico 18

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Siempre que surgían crímenes desconcertantes

Había sólo un hombre capaz de resolver los

Enigmas más intrincados e inimaginables;

Rebasando cualquier obstáculo técnico y mental.

Logrando llegar hasta el fondo de la verdad

Oscurecida por los velos del encubridor misterio.

Cada que se requiriera ahí estaba, sin importar los

Kilómetros, los idiomas y las negras intenciones.

 

Hombre astuto de gran complejidad y secretos

Observador, persistente y con vicios y defectos;

La compañía con él podía tornarse por demás difícil,

Mas sus pocos allegados reconocían su enorme valía:

Era, pues, un ser cuyas características tan únicas

Sólo puede repetirse una vez por siglos.

Acróstico 14

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Vientos de cruda guerra soplan fuerte.

Invasores alemanes acechan Stalingrado,

Defendiéndola está el ejército soviético;

Ambos sirviendo a tiránicos líderes.

 

Yacen por doquier vidas que acabaron de tajo.

 

De los gulags a los campos de concentración,

El sufrimiento y la muerte son una constante;

Sin embargo, también los nobles sentimientos

Tendrán cabida en medio de la desolación.

Intenso es el dolor junto con la esperanza;

Nacerán algunos, y otros ya no volverán a casa.

Oscuridad para muchos, y luz para los demás.

Hay una serpiente en mi cama

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Hay una serpiente en mi cama

Es grande y sin ninguna escama.

En silencio de pronto se infiltró,

Y al verla un buen susto me pegó.

 

Impresionada grité muy fuerte,

Pues algo así no me esperaba;

Pensé mucho en mi rara suerte

Y que de esa no me salvaba.

 

La serpiente se movió hacia mí

Y su aspecto era amenazante

Pero le hice cariños por allá y aquí,

Y luego se volvió dócil y cautivante.

 

Se metió entre mis manos cálidas

Crecía o se encogía según mi trato

Se elevaba altiva en rachas álgidas

Y endurecida cuál si fuera asfalto.

 

Dije: “Me agrada esta serpiente

Que fue es fácil de capturar y domar,

Su forma y tamaño puede cambiar

Para convertirse en mi aliciente”.

 

La serpiente y yo nos divertimos

Por varios minutos o casi una hora,

Hasta que su dueño y yo concluimos

Aquella faena tan agotadora.